lunes, 24 de agosto de 2009

LUGAR PINTORESCO :TORLA - PIRINEO ARAGONES - HUESCA ESPAÑA





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Torla es un municipio y localidad del norte de la provincia de Huesca (España),
fronterizo con Francia aunque sin conexión por carretera con ella, y es puerta
de acceso al valle de Ordesa perteneciente al Parque nacional de Ordesa
y Monte Perdido, así como al Valle de Broto. Está situado al noroeste de la
comarca del Sobrarbe, a 100 km de Huesca capital y el acceso por carretera
solo se puede realizar por la N-260 desde Broto o desde Biescas a través del
puerto de Cotefablo (1.423 m.). Además del núcleo de Torla, el municipio lo
conforman también las poblaciones de Fragen, Linás de Broto y Viu de Linás.

En verano, cuando está restringido el acceso en vehículos privados al valle
de Ordesa, en Torla están los autobuses dispuestos por el Parque para subir
hasta la pradera de Ordesa.

Torla se encuentra en el valle glaciar del río Ara, después de la confluencia
de los valles de Bujaruelo (donde nace el río Ara) y el Ordesa (río Arazas),
suponiéndose que la lengua glaciar llegaba hasta Asín de Broto, con más de
30 km en total. El Ara pasa por ser el único río de cierta importancia de
España que no está represado por la mano humana en todo el curso de 70 km
hasta su confluencia con el río Cinca en Aínsa.


Historia [editar]Su nombre se atribuye a una derivación de "Torre", en
referencia a la torre defensiva que existió para defensa del valle frente
a las incursiones desde territorio francés desde la época de Juan II
de Aragón (siglo XV). Esta fortaleza se supone construida donde hoy se encuentra
la hermosa Iglesia románica, sobre una gran roca que domina el valle y que la
carretera actual atraviesa en túnel justo por debajo de la iglesia. Su primera
mención escrita data del año 1076 si bien se da por seguro que debió existir
una población previa incluso en época tardoromana.La historia de Torla ha
quedado profundamente marcada por su condición fronteriza, bien como cañada
de paso para ganaderías (citadas ya por Alfonso X el Sabio en el siglo XIII),
como frontera (considerada como tal desde 1443) o durante los numerosos
conflictos que enfrentaron Torla y el Valle de Broto al que pertenecía,
con el valle vecino de Baregés, perteneciente este al condado del Bigorre.
A comienzos del verano de 1319 sufrió un terrible saqueo por parte de los
invasores galos lo que la llevó a mejorar notablemente sus fortificaciones,
época en la que seguramente se levantaría los restos de la torre que
conforman hoy la denominada "Cripta de San Jorge", entre las ruinas del
castillo. Razzias, saqueos y enfrentamientos los hubo durante todo el
en 1512, cuando los torlenses pidieron ayuda para levantar el castillo
y las defensas cuyos restos hoy podemos disfrutar paseando por sus
medievales calles. Por cierto que mientras los franceses se retiraban

de vuelta a la frontera, los de Torla se ganaron justa fama de bravos y
posiblemente el título de villa, tendiendo una emboscada en la denominada
garganta de Correador o Escalar, donde dieron muerte a dos capitanes
enemigos y capturaron sus banderas que fueron exhibidas por un tiempo
en la iglesia del pueblo. Los cuerpos de dichos capitanes fueron recogidos
y enterrados con todos los honores en San Salvador donde todavía hoy reposan.
Las fortificaciones fueron levantadas a lo largo del siglo XVI, seguramente
entre 1525-1550. Si bien Torla estuvo completamente amurallada, hoy solo
conserva parte de su castillo (Museo Etnológico), la torre de Casa Mesonero
donde tuvo que estar la denominada Puerta de Francia y restos de torres y
puertas en Casa Ballarín y Casa Ruba. Conservó hasta 1925 otra torre de
grandes dimensiones en el denominado Barrio de Sta Lucía hoy ya perdido.
El siglo XVII sin embargo fue de gran esplendor económico para la villa,
época en la que una débil pero larga paz con Baregés unido al comercio
y contrabando, terminaron por enriquecer a los grandes apellidos del
lugar y levantar muchas de las hermosas casonas que aun hoy se
conservan: Casa Viu, Casa Ruba, Casa Oliván, Casa Café, Casa Sastre,
Casa Pintao, Casa Colosca, Casa Tapia. Es en ese siglo de prosperidad
cuando se amplia la iglesia de San Salvador, conocida hasta el
siglo XV como de San Pedro, obra concluida hacia 1679 a la que se
añadieron hermosos retablos, ornatos´, órgano y sillería, todo ello
lamentablemente perdido durante el desastre de la Guerra Civil Española.
Tuvo también Torla monasterio propio, el de San Basilio, cuyo origen
desconocemos y que parece ser a causa de su no excesiva riqueza,
desapareció a comienzos del siglo XVII siendo comprados sus edificios
y terrenos por Casa Lardiés, conocida desde entonces como Casa Fraile.
Una sencilla imagen de la Virgen con Niño localizada cerca de donde estuvo
emplazado es prácticamente lo único que se conserva del cenobio. Sin embargo,
el XVII dio paso a siglos mucho más difíciles, como el XVIII, que comenzó con
la Guerra de Sucesión donde Torla tomó partido por el bando austria y junto
con Broto, ganaron fama de fieros defensores de sus fueros y privilegios
llegando incluso a sitiar la borbona Jaca. Pero en octubre de 1706 un ejército
al mando del Marqués de Saluzzi terminó por tomar el valle y bombardear el
castillo de Torla que se quemó adoptando su actual fisonomía. Ya durante la
Guerra de Convención (1792-1795) y durante la de Independencia (1808-1814) el
castillo no podía ser usado, aunque sirviera de refugio tanto a compañías del
ejército regular como a guerrilleros, los cuales no pudieron evitar la entrada
de los franceses en Torla y su saqueo el 20 de septiembre de 1809. Un último
reto para los torlenses fue la guerra civil que no solo terminó socavando su
ya no de por si muy elevada población sino quemando parte de su antiguo esplendor
si bien, en parte conservado en parte restaurado, es hoy uno de los principales
atractivos de la villa. Un paseo por sus calles es adentrarse en el más puro
medievo....destacamos la iglesia de San Salvador y sus retablos rescatados
de pueblos abandonados, el castillo actual Museo Etnológico en especial las
pinturas medievales de la Cripta de San Jorge, la Plaza Mayor del siglo XIII,
las casonas de los siglos XIII-XVIII, los escudos infanzones, espantabrujas,
inscripciones, ventanas geminadas....un deleite para el visitante y el amante
del buen arte. El municipio de Torla está compuesto además por otros tres
pueblos: Fragen, Víu de Linás y Linás de Broto. En Linás ha pesar de el
tremendo bajón demográfico sufrido, todavía hoy se puede uno deleitar por
el espectacular paisaje que supone la sierra de Tendeñera, observado desde
la iglesia de San Miguel, una antigua fortaleza medieval que todavía conserva
aspilleras y una torre fortificada hoy usada de campanario. La obra actual,
finalizada hacia 1580 presente una aspecto muy diferente al original debido a
los terribles daños que sufrió en 1706 durante la Guerra de Sucesión.


Fiestas [editar]La riqueza folcklórica y etnológica de Torla es
verdaderamente extraordinaria, original y peculiar, resultado evidente
de siglos de aislamiento. Quedan todavía numerosos retazos de la lengua
tradicional, el aragonés de Sobrarbe, donde hablar es "Charrar" y buenos días "Güen Matín".

Pero de todo lo conservado, sin duda los dos grandes motivos de orgullo
para los torlenses son sus dances tradicionales y el denominado Carnaval.

Cada 12 de octubre los mozos casaderos de Torla, vestidos con los mantos
tradicionales, ejecutan tres tipos de danza:

- El Palotiau, bailado en procesión con la Virgen del Pilar, patrona de
la Villa y que representa las luchas por el control de los pastos de alta
montaña y las mugas. En la misma y "armados" con gruesos palos de boj, los
mozos se golpean tratando de quebrar el palo del contrario, danza para la
cual se necesita fuerza y tino.

- La Jota, en nada parecida a la popular jota aragonesa. Menos movida,
representa las reuniones pastoriles nocturnas que se realizaban para proteger
en común los rebaños de ladrones y bestias.

- El Repatán, sin duda el más popular y temido de todos. En él, nuestro Mayoral,
es decir el más veterano de los danzantes, poner a prueba la resistencia de todos
y cada uno de los pastores ejecutando una alocada danza que representa la recogida
del ganado cada invierno (ni que decir tiene que el ganado lo representan los mismos
y asombrados espectadores). Al final y tras un breve descanso en Casa Carneta,
el Mayoral decide probar la fortaleza del Repatán (el más novato de los danzantes)
con el fin de probar si merece o no llegar a ser pastor, para lo cual aligera el ritmo
y enloquece al mas breado y fortachón de los repatanes. Es el más esperado de todos los
dances por su espectacularidad y evidente riesgo físico para danzantes.....y espectadores.

Prohibido durante la Dictadura, el empeño de la juventud torlense de los años 80-90
consiguió recuperar su afamado Carnaval. Para ello, el último domingo de febrero, el
Tenedor (cazador local) atrapa al Carnaval (especie de demonio grotesco y burlón) y
para demostrar su valía y recibir las alabanzas del pueblo, el Tenedor lo pasea casa
por casa ejecutando la Ronda, en la que se cantan jotas y se da buena cuenta del vino
rancio, rosquillas, buñuelos y empanadas de membrillo tradicionales de estas fechas.
Finalmente tiene luegar el inigualable juicio al Carnaval en el que un Juzgado formado
por curas y monjes acusa al Carnaval de todos los males acaecidos en el pueblo a lo
largo del año (desde un brazo roto hasta los malos noviazgos). El juicio se realiza en
fabla y ante las acusaciones de los jueces, el Carnaval responde con contestaciones

cargadas de gracia que provocan las risas e hilaridad de los espectadores. Finalmente
condenado se mata al Carnaval......hasta el año que viene.

Prácticamente desconocidas para el público en general son nuestras procesiones.
En ellas, el pueblo marcha en Romería hasta las ermitas en cuestión y tras celebrar
misa, se reparte torta bendecida (verdaderamente deliciosa) que según la tradición,
proporciona al que la come aquello que se supone otorga el santo. Es una de las
herencias mejor conservadas de Torla dado que de las cuatro procesiones que en
tiempos existieron se conservan tres y todavía hoy pueden visitarse las cuatro
ermitas perfectamente conservadas. El 8 de mayo se sube a San Miguel, antiguo
pueblo desaparecido hacia 1740 y del que nos queda su iglesia, construida en 1620.
En enero se hace lo propio en San Antón para rogarle por el ganado. En mayo se hace
lo propio a Sta Elena, matrona de Torla, y cuya ermita, levantada a finales del
siglo XVIII fue en realidad, una pardina que sirvió para guardar ganado o incluso
proteger a resistentes, maquis o perseguidos por los nazis. Por último Santa Ana es
una diminuta ermita levantada en 1606 y pagada por la familia Viu para que protegiera
una de sus posesiones más queridas y alejadas. Su romería que se festejaba cada 26 de
julio se perdió en cuanto el turismo afloró como principal fuente de ingresos en la
villa y ello impedía a la gente encontrar tiempo para acudir a la misma.
Fuentes : Wikimedia