domingo, 19 de diciembre de 2010

PAMPLONA FINAL DEL CAMINO

Pamplona es una ciudad mítica por su gran fiesta de los Sanfermines, conocida en todo el mundo durante una semana, sin embargo Pamplona es mucho más.
Para nosotros hoy es el punto final de nuestro Camino de Santiago en esta etapa que la hemos terminado en Puente de la Reina.
Un autobús de línea regular nos ha traído a Pamplona y afortunadamente hemos perdido por unos minutos el autobús a Jaca pues el ultimo salía a las 17,20 h, lo que nos ha permitido visitar la ciudad.









Nos hemos alojado como siempre, en el albergue de peregrinos, este es muy grande con capacidad para 114 personas, internet, servicios de lavandería, enchufe en cada cama para cargar el móvil etc.












Visitamos la ciudad con nuestras cámaras, pasamos por la calle de la estafeta, la calle de los mercaderes, plaza consistorial, calle de San Agustín y tapeamos buenas viandas en todas sus tabernas por un precio muy asequible, finalizamos en los garitos de la calle Navarreria y nos salimos a la calle con unos chiquitos de cerveza al igual que todo el personal.









Nos sorprendió la marcha que había por la noche, estando todos los garitos a rebosar, la amabilidad los pamplonicas y la belleza de sus mujeres.
Había que retirarse, pues teníamos la hora de entrada en el albergue a las 24h que de haberlo sabido habíamos hecho noche en una pensión y así nos habríamos retirado al amanecer.











Al día siguiente a las 7 h nos pusimos en marcha, desayunamos en el único sitio posible a esas horas, una pastelería en el Paseo de Sarasate que abrió a las 8 h.
Nuestra dirección en ese momento fue a la estación de autobuses para coger el que nos llevaría a Jaca donde teníamos aparcado el coche.











La reflexión final, para mí ha sido muy positiva, pues aunque esta aventura no tiene la estructura de las demás, en cuanto a ese momento de máxima intensidad y de dificultad que a priori parece, sin embargo ha sido igual o más intensa y ha dejado en mi la necesidad imperiosa de continuarlo hasta su fin en el primer momento que tenga.








Es curioso comprobar que los motivos que llevan a alguien a hacer el camino son muy dispares encontrando a muchos más de lo esperado que no les mueve un punto religioso, ni una promesa, ni sus creencias si no más un interés por cumplir un reto ancestral, una forma de turismo diferente, un acercarse a su interior, o, simplemente por reflexionar y hablar con el compañero del camino , como me dijo uno que como no hablaba con su hijo a penas ,hacían el camino y así hablaban lo de todo el año.
























Yo particularmente soy lo más pagano, anti ceremonial, anticlerical, anti culto y anti templo que conozco, pero siempre desde el respeto, es decir, ni lo critico, ni pretendo convencer a nadie del camino que ha de seguir.
No he mejorado ni empeorado en nada después de hacer el camino, no soy mejor persona, tampoco he visto la luz, no he mirado en mi interior, ni tan siquiera he reflexionado sobre ningún aspecto de mi vida, si he conocido a gente unos mejores que otros, he visto sitios, he vivido experiencias diferentes, me he fusionado con el entorno del camino, he conocido la historia de cerca ,



pero sobre todo he disfrutado del camino como nadie y he decidido que terminarlo es mi misión principal, no sé cuando , ni con quien, pero sé que lo haré.