lunes, 22 de noviembre de 2010

MI VIAJE A JAPON: NIKKO

Nikk0 es uno de los destinos más bellos de Japón
Como dicen los japoneses: ‘No digas que es magnífico hasta que no hayas visto Nikko’

A 128 kilómetros al norte de Tokio se encuentra NiKKo y se puede llegar fácilmente en tren desde la capital en apenas una hora.
Los templos de Nikko se pueden visitar tanto dando un paseo como en autobús.


















Para visitar los templos existe una entrada combinada que permite el acceso a todos ellos a un precio más económico –unos 1.400 yenes- que si se compran por separado con mapa de la ruta.













Si decides ir andando será curioso mezclarte entre los escolares, que en absoluto silencio visitando los templos todos uniformados al más puro estilo manga.
Es fácil fotografiarte con ellos de buen agrado.
Todos los templos tienen un horario de visita estipulado, y que suelen abrir a las 8 de la mañana, cerrando entre las 3:30 y las 6 de la tarde –el horario depende de cada templo, pero en invierno cierran antes-.



















El más importante de los templos que podremos ver en Nikko es el Toshogu. Se trata del templo sintoísta en el que está enterrado Reyase Tokugawa –
Otra de las visitas obligadas es Torii –que es la puerta de entrada al santuario sintoísta













La pagoda edificio de cinco pisos; el ‘Establo Sagrado’ donde se encuentra un caballo blanco y los ‘Monos de la sabiduría’, que son unas estatuas de madera que muestran el ciclo vital del mono, son tres monos cada uno de los cuales ‘no oye al diablo, no ve al diablo y no le habla al diablo’; también hay un elefante o, el Yakushi-do que es una estancia con un gran dragón pintado en el techo, un buda y un bloque que hace un ruido que se dice que es idéntico al llanto de un dragón;















la famosa talla del Gaen y en los alrededores del conjunto de templos, encontramos otros simbolos importantes de Japón para visitar como el Shinkyo, que es el típico puente rojo que comunica los templos con el pueblo;Kanmangafuchi, una serie de estatuas protectoras que se encuentran en la ladera de la montaña y el jardín botánico y los tres budas del templo Rinno-ji.